About Us

Our work strives to enhance our sense of surroundings, identity and relationship to others and the physical spaces we inhabit, whether feral or human-made.

Selected Awards
  • 2004 — Aga Khan Award for Architecture
  • 2009 — Mies van der Rohe Award
  • 2013 — AIA/ALA Library Building Award
  • 2015 — Best Interior, Designers Saturday
  • 2016 — AIA New York Honor Award

El agua, eje vertebrador

El aprovechamiento del agua ha sido una constante a lo largo de la historia de Besalú, y el sistema de canales que recorre el margen izquierdo del Fluvià, su principal protagonista.

El canal Gros alimentaba los molinos harineros y papeleros, y la antigua central eléctrica, mientras que el canal Petit o Canalet representa la columna vertebral de un entramado de canales secundarios que llevan el agua a cada una de las parcelas que configuran las huertas de Besalú, con una extensión aproximada de 96.000 m2.

Las ramificaciones secundarias se corresponden mayoritariamente con los sectores de permiso de riego según el día de la semana. Y son los propietarios y usuarios de las huertas los encargados del mantenimiento de esta red de canales, en la que se pueden encontrar desde canales tradicionales descubiertos y construidos con piedra o piezas cerámicas, hasta tubos de PVC enterrados u hormigonados.

Las huertas no solo tienen una función paisajística, sino también social. Si años atrás eran parte importante de la subsistencia familiar, hoy vuelven a ser un valor al alza, por su valor patrimonial y social, como espacio de ocio de muchos jubilados, pero también como fuente del autoconsumo que caracteriza a un nuevo modelo de vida.

El agua, eje vertebrador

A lo largo de la historia de Besalú, el aprovechamiento del agua ha sido una constante. Molinos y centrales eléctricas han ido configurando la fisonomía del margen izquierdo del río Fluvià desde el siglo X —la referencia documentada más antigua que se conserva de un molino de harina— hasta el año 2010 —momento en el que la antigua central eléctrica de Can Surós dejó de ser operativa.

Pero si el agua ha sido la fuente de energía de esta actividad industrial, su papel en el crecimiento y mantenimiento de las huertas de Besalú no sido menos importante. Hay constancia documental de que ya en el año 1300 un canal llevaba parte del agua del río Fluvià hasta el núcleo urbano y las tierras de regadío que había entre la antigua muralla y la zona de pedregal del río.

 

Acequias y canales. Una pincelada histórica

Desde mediados del siglo XIX hasta bien entrado el siglo XX, se documentan diversas solicitudes y concesiones de permisos para la construcción de pequeñas presas, acequias y canales para el aprovechamiento del agua, tanto para alimentar molinos como para regar cultivos. Este goteo de usos fue consolidando, poco a poco, una red de canales y acequias que favoreció el proceso de industrialización del pueblo y la explotación de las huertas.

En 1928, con el fin de incrementar la producción de la central eléctrica de Can Surós, propiedad de la familia Masllorens, originaria de Barcelona, se construyó un nuevo canal, el Canal o Rec Gros, por encima del canal existente, que significó la desaparición de las acequias de riego de las huertas que había instaladas en el antiguo canal.

Durante la Guerra Civil, la construcción de un nuevo canal, promovida por el Ayuntamiento, retornó el agua a las huertas. Pero el Canalet quedó destruido con las avenidas del año 1940, que también conllevaron la pérdida de algunas zonas de cultivo.

Tres años más tarde, en 1943, el propietario de la presa y del Canal Gros, Esteve Masllorens, firmaba un convenio con varios propietarios de las huertas, en el que accedía a ceder una parte de su agua para regar los cultivos, aunque el permiso estaba sometido a una serie de cláusulas, entre las cuales había las siguientes:

  • El aprovechamiento debía ser de 25 litros por segundo como máximo y a través de un agujero de 15 cm en la balsa de Can Surós, y el agujero tenía que estar 30 cm por debajo del desguace.
  • Los gastos de mantenimiento del Canalet iban a cargo de los regantes.
  • Los propietarios de las huertas debían pagar a Esteve Masllorens un canon de 1.800 pesetas al año, fraccionado en dos pagos, uno en mayo y el otro en octubre.

Todo ello obligó a elaborar unas reglas claras sobre el uso del agua entre los propietarios de las huertas para evitar futuras y previsibles discusiones.

En mayo de 1957, después de un largo período de sequía, se aprobó una nueva normativa que, entre otras cosas, modificaba las zonas de las huertas vigentes hasta el momento. Se establecieron seis zonas con los límites muy bien definidos; a cada zona se le asignó un día de la semana para regar, el domingo era libre, y se establecieron también rigurosos turnos de riego en cada una de las zonas que debían ser escrupulosamente respetados.

 

El sistema de canales

Las huertas de Besalú cuentan con un sistema de canales tradicional basado en la repartición del agua por gravedad a través de una red de distribución organizada de forma jerárquica.

Un canal principal capta el agua permanentemente a partir de una canalización en la presa de Can Surós, y se ramifica en una serie de canales secundarios de caudal intermitente que derivan el agua a las acequias individuales de cada parcela.

La red de canales está formada por una variada tipología de canales, desde canales tradicionales descubiertos y construidos con piedra o piezas cerámicas, hasta tubos de PVC enterrados u hormigonados.

El Canal o Rec Gros, construido para alimentar la antigua central eléctrica, atraviesa todo el ámbito, pero no sirve ya para captar el agua de esta red de riego, sino que solo la conduce a través del Molí d’en Subirós y la central eléctrica situada unos metros más adelante para retornarla al río Fluvià.

Este sistema requiere un mantenimiento constante que básicamente llevan a cabo los propietarios y usuarios de las huertas, por lo que los tramos de la red que se hallan en mal estado se corresponden básicamente con las zonas con parcelas abandonadas o en desuso.

 

Nota: Este texto se ha extraído y traducido del documento Anàlisi i propostes per al Pla especial de protecció dels horts de Besalú, elaborado por Anna López Alabert, José Bernal González y Gerard Portas Balateu, y con la colaboración de Joan López i Carrera.

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