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Selected Awards
  • 2004 — Aga Khan Award for Architecture
  • 2009 — Mies van der Rohe Award
  • 2013 — AIA/ALA Library Building Award
  • 2015 — Best Interior, Designers Saturday
  • 2016 — AIA New York Honor Award

El taller metalúrgico del barrio de Capellada

Las excavaciones arqueológicas en la zona de Capellada dejaron el descubierto los restos de un taller metalúrgico que debió funcionar durante la segunda mitad del siglo I d. C.

En época romana, estos talleres se ubicaban en el entorno inmediato de las minas de donde se obtenía el mineral y a menudo se trataba de talleres itinerantes, que se desplazaban al agotarse la mena.

En el caso de Besalú no hay noticias de dónde estaban situadas las minas; así, su papel como centro productor de hierro debía estar ligado a su importancia dentro del territorio y a su situación estratégica, sobre la vía Annia y siguiendo un paso natural que conectaba el Empordà con la Garrotxa y los Pirineos orientales.

 La introducción de la fuerza del agua para insuflar aire a los hornos en época medieval significó la instalación fija de los talleres y la aparición de la fragua catalana en las zonas de montaña.

De los talleres metalúrgicos a la fragua catalana

Desde la época romana y a lo largo de la edad media, el hierro se había obtenido en pequeñas explotaciones situadas a pie de mina o cerca de bosques, con el objetivo de poder disponer fácilmente del mineral o del carbón, los dos materiales imprescindibles en el proceso de obtención del hierro, sin los costes y los esfuerzos añadidos de su transporte. Este es el caso del taller metalúrgico romano del barrio de Capellada de Besalú.

El crecimiento de la demanda de hierro provocó que poco a poco se fueran abandonando estos pequeños talleres y se buscara la fuerza motriz en el agua de los ríos para mover los mazos e insuflar aire a los hornos, del mismo modo que también se aprovechaba la fuerza del agua para hacer funcionar molinos harineros, papeleros o de trapos; de hecho, las mazas de los molinos de trapos y los mazos o martinetes de las fraguas eran accionados de la misma manera.

Esta tecnificación marca el nacimiento de la fragua catalana, el método para obtener hierro por reducción del mineral, sin llegar a fundirlo, mediante la acción del carbón vegetal. Pero fragua denomina también el establecimiento donde se aplica este método.

La fragua catalana tiene su momento de esplendor entre los siglos XVII y XIX, y estos establecimientos se extienden sobre todo por la zona de los Pirineos orientales, mientras que, en otras áreas, como en el País Vasco o en los Alpes, el hierro se obtenía siguiendo procesos parecidos, pero con variantes en lo referente a la forma de los hornos o las máquinas que utilizaban para insuflarles aire.  

La desaparición de la fragua catalana como método competitivo para obtener hierro se inicia a finales del siglo XIX en el norte de Europa, donde la abundancia de carbón mineral llevó a la invención de un nuevo proceso que permitía fundir el hierro y obtener una colada continua—mientras se alimentase el horno de mineral y combustible— y convertir este hierro fundido en acero. Es el inicio de los denominados altos hornos, que en poco tiempo substituirán a las fraguas catalanas y demás procesos utilizados en el resto de Europa.

 

Funcionamiento de les fraguas

Los elementos principales de una fragua eran el mazo, el horno y el sistema de inyección de aire.

La operación empezaba cargando el horno con capas alternativas de mineral de hierro y carbón vegetal. Luego se encendía y se iba insuflando aire por la tobera para que alcanzaba una temperatura estable de unos 1.000 grados centígrados. El aire se inyectaba a través de una o dos manchas, movidas por ruedas hidráulicas o a sangre, y a partir del siglo XVII a través de la trompa hidráulica, un aparato que consistía en una caja con dos o tres tubos verticales de madera en la parte inferior que recibía el agua del canal. A través de unos agujeros el aire entraba en la caja y era arrastrado por el agua hasta la caja de vientos, donde el agua se separaba del aire en golpear la banqueta, y se colaba por un desguace, al mismo tiempo que el aire era conducido hacia la tobera que comunicaba con el horno.

Tres o cuatro horas después de ir añadiendo carbón y mineral, y de eliminar las escorias líquidas, se obtenía una bola irregular de una masa porosa y esponjosa de hierro con incrustaciones de escoria.

En este momento entraba el mazo, un martillo de grandes dimensiones, con el que se eliminaban las escorias, se compactaba la masa de hierro y se le daba forma. Las fraguas solían tener dos mazos en funcionamiento, con uno se compactaba la masa de hierro y con el otro se conformaba el hierro y el acero dulce (bajo en carbono). Los mazos eran accionados por la rueda hidráulica, un mecanismo que permitía convertir la fuerza generada por un curso o un salto de agua en energía mecánica.

Todo el proceso acostumbraba a durar entre seis y ocho horas, durante las cuales se llegaban a consumir entre 300 y 400 kg de mineral y otros tantos de carbón para obtener entre 75 y 125 kg de hierro, además de una buena cantidad de escorias, que se aprovechaban para otros usos, como la construcción.

La dureza del clima donde se ubicaban las fraguas, en que la presencia de nieve y hielo en los ríos no era nada de extrañar, hacía que las fraguas solo estuvieran en funcionamiento durante una temporada del año. En este período se trabajaba sin descanso para mantener el horno siempre a la temperatura adecuada, uno de los requisitos básicos para obtener una masa de hierro de buena calidad.

 

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Fuentes consultadas
  • Fuses Navarra, Víctor (2010). «L’aixecament d’una frontera: entre la farga catalana del segle XVII i la mineria a Escaró (Conflent) del segle XX». Annals del Centre d’Estudis Comarcals del Ripollès (pág. 251-267) [en línea] [Fecha de consulta: 26 de julio de 2021]
    https://raco.cat/index.php/AnnalsCER/article/view/225240
  • «La farga». El ferro: indústria, història i patrimoni [blog]. Museu Nacional de la Ciència i la Tècnica de Catalunya. [Fecha de consulta: 26 de julio de 2021]
    https://ferro.mnactec.cat/arquitectura-i-art/la-farga/

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