About Us

Our work strives to enhance our sense of surroundings, identity and relationship to others and the physical spaces we inhabit, whether feral or human-made.

Selected Awards
  • 2004 — Aga Khan Award for Architecture
  • 2009 — Mies van der Rohe Award
  • 2013 — AIA/ALA Library Building Award
  • 2015 — Best Interior, Designers Saturday
  • 2016 — AIA New York Honor Award

La papelera de Can Surós

La tradición papelera del antiguo molino de Can Surós viene de lejos. Hay referencias documentales de la fábrica de papel de Francisco Surós que se remontan a la década de los años ochenta del siglo XIX, en las que se recoge que en ella se fabricaba papel de estraza.

Su rastro se pierde hasta que en 1959 Josep Escatllar, fabricante de Banyoles y con negocios también en Girona, decide construir su propia fábrica de papel en Besalú, en el Molí de Can Surós, después de haber arrendado la fábrica de papel de La Confianza desde el año 1926.

El edificio, actualmente en estado semiruinoso, tenía dos naves de planta rectangular, distribuidas en dos niveles, con paredes de piedra, machihembrados de madera y grandes ventanales. En el exterior del edificio todavía se puede ver el canal que canalizaba el agua del río Fluvià hacia las turbinas de generación eléctrica que hacían funcionar la papelera.

De los molinos papeleros a la industrialización del proceso

En Cataluña los molinos papeleros se concentraban en una decena de cuencas fluviales papeleras, en las que había alrededor de doscientos molinos, repartidos en una cincuentena de municipios, mayoritariamente de las comarcas centrales. Destaca especialmente la cuenca del río Anoia, con el municipio de Capellades al frente.

Era frecuente que las cuencas fluviales se especializasen o bien en la producción de papel o bien en la producción textil, de modo que difícilmente estos dos sectores coincidían en una misma cuenca.

Los molinos tenían que estar situados cerca de un curso de agua y, a su vez, próximos a núcleos urbanos o rutas comerciales, y se podían encontrar tanto aislados en zonas rurales, como en el interior de núcleos urbanos consolidados.

El primer molino papelero documentado en Cataluña es el Molí d’Albarells, de Santa Maria del Camí, del año 1193; también hay referencias a establecimientos papeleros en el siglo XV en Sant Martí de Provençals y en la Cataluña Norte. Pero el verdadero auge de la producción papelera catalana se inicia en el siglo XVIII, con la construcción de la mayoría de los molinos papeleros y la consolidación de las zonas papeleras de L’Anoia, La Riba, Olot y Banyoles.

En esta época el papel catalán es comparado con el holandés, que históricamente había sido considerado el de más calidad, y disfrutaba de gran reconocimiento y demanda. Ello se debe, entre otros factores, a las restricciones impuestas por el estado en la importación de papel extranjero, que ponían freno a la competencia de los papeles provenientes de Génova y de Francia, y al otorgamiento en el año 1788 del monopolio del mercado de las colonias de ultramar a los papeleros catalanes. Todo ello conllevó que el trapo —que era la materia prima para la elaboración del papel— llegase a ser insuficiente, con lo cual uno de los grandes hitos del siglo XIX será la obtención de pasta de papel a partir de madera.

A finales del siglo XVIII se produjo un gran cambio en el proceso de producción del papel, la substitución de la mano de obra por maquinaria.

En 1798 el francés Louis Nicolas Robert inventa la primera máquina de papel continuo, también llamada máquina plana, que perfeccionan los hermanos Foudrinier en 1804.

Cinco años después, en 1809, John Dickinson, en Inglaterra, inventa la que se conoce como máquina redonda, que consiste en un cilindro recubierto por una tela metálica que gira dentro de un depósito de pasta y agua, de modo que la pasta queda recogida en la tela y, por decantación, forma la hoja de papel.

Así, ya entrado el siglo XIX, la mecanización llega, primero, a los centros papeleros de las comarcas de Girona, que mayoritariamente optan por la máquina plana, y unos años más tarde se introduce también en las papeleras de la cuenca del Anoia, que en lugar de instalar las máquinas planas que producen papel de mediana y baja calidad, optan por las máquinas redondas, con las que se obtiene un papel de más calidad, parecido al hecho a mano. La producción de papel hecho a mano termina en Cataluña hacia el año 1919.

 

El proceso artesanal de fabricación de papel

El proceso de elaboración de papel era lento y laborioso. Primero había que clasificar y rasgar los trapos viejos e introducirlos en un torno que los sacudía para eliminar las impurezas. Después se dejaban en remojo en el pudridor entre una y cinco semanas, donde tenían que fermentar para que se pudieran deshacer mejor. A continuación, se pasaban a las pilas; allí las mazas de madera, movidas por ruedas hidráulicas, los trinchaban durante 20 o 30 horas; la pasta que se obtenía se mezclaba con agua en una tina. Cabe decir que la introducción de la pila holandesa acortó mucho el tiempo de producción de la pasta de papel.

El maestro papelero sumergía un molde de tela dentro de la tina, de manera que el agua se escurría entre la tela metálica, donde quedaban atrapadas únicamente las fibras. Luego se traspasaba la hoja del molde a una bayeta de lana. El proceso se repetía hasta obtener 250 hojas, una puesta.

La puesta se prensaba para extraer la mayor parte de agua, y las hojas de papel se tendían en los miradores con la ayuda del espit, una herramienta de madera en forma de T. Una vez secas, se encolaban con cola animal para evitar que la tinta se escurriera sobre el papel, y se volvían a prensar y secar. El último paso era darles la lisura definitiva con el mazo satinador e igualar las puntas con las cuchillas.

 

Visitas recomendadas
Fuentes consultadas
  • Pagès Rabal, Xavier. Els molins paperers de Catalunya. Una aproximació per a la seva protecció patrimonial. Tesis del máster universitario en Gestión y Valoración Urbana. Universitat Politècnica de Catalunya, año académico 2011-2012.
  • Vila, Joan. «125 anys d’història industrial». Des de les comarques de Girona. Vilaweb. [Fecha de consulta: 16 de julio de 2021]
    https://blocs.mesvilaweb.cat/joanvila/125-anys-dhistoria-industrial/
  • «Dossier L’aigua». Les Garroxes (núm. 7, primavera-verano de 2011, pág. 33-78). Grup Gavarres.

Localización